|
¿Qué
pasa cuando la fama no te deja montar en metro y no tienes un duro para
ir en taxi? ¿Qué debe hacer uno cuando no le sale la cara de ídolo caído?
¿Qué hacer cuando no se sabe hacer nada ? La respuesta es : irse de
vacaciones.
Corre
el año 1994. Los Toreros Muertos, adictos al escenario, realizamos una
gira de crudo invierno, actuaciones en locales donde al anunciarse que
había que pagar la gente sale a la carrera. Ultima formación con músicos
más empeñados en su personal lucimiento que en la cohesión de las canciones.
Many
Moure, bajista de Los toreros, gestiona las actuaciones en el Tito's,
una sala en Mojacar, y ha alquilado una casita para albergar a los artistas.
Termina la función de Toreros y me jalo un tripy que me deja encampanado
toda la noche. Empieza a clarear y animo al equipo para caminar sobre
el mar. Me lanzo corriendo y me sigue el pianista, Federico Lechner.
Ambos acabamos con la ropa empapada y partidos de risa. Un bautismo
muy esclarecedor. El es el único que toca en este disco.
A
la mañana siguiente soy incapaz de meterme en la furgoneta y volver
a Madrid. Premonitoriamente me despido de mis compañeros. También premonitoriamente
me había llevado mi guitarra de palo a pesar de que solo sabía poner
cuatro acordes.
Me
he quedado solo en la casa y me he hecho una nueva propuesta. No volveré
a mezclar mi pasado con mi presente. Ha llegado el momento de empezar
de nuevo. Deambulo por el pueblo buscando las experiencias que me ayuden
a escribir nuevas canciones y preguntándome quién soy. La respuesta
habitual es : un tonto.
Llamo
a mi chica y le anuncio que me he comido un tripy y que me quedo a vivir
en Mojacar, y que no pienso volver a casa hasta que no me encuentre.
Ella se viene a ver si me ayuda porque teme, con razón, que me pierda
aún más.
Tengo
en ese momento varios embriones de algo,la historia de una ancianita
cibernética ..., un viaje a través de océano dando brincos ..., el tipo
que abona las macetas con poemas de amor..., y llega mi Eva. Nos echamos
unos polvos estupendos y nos compramos otro ácido, pero hay que esperar
para metérselo.
La
siguiente luna llena alquilamos dos bicis sin faros y aprovechamos los
últimos rayos de sol para irnos a una playa desierta a 4 km. de Mojacar.
La idea es aguantar toda la noche allí hasta que vuelva a amanecer.
Nos
instalamos en una calita en miniatura, junto a un monolito de piedra
ostionera. No hay nadie más , y en uno de mis arranques pre-subida me
pongo a cantar ¡Ay que gustito pa mis orejas! Canción que acaba de nacer.
Maravillado por el mar de mercurio me siento Wagneriano y no paro de
anunciar el prodigio de la conexión plena con la naturaleza agreste.
¡Llega un nuevo amanecer Zulú!.
Aquella
noche percibo que las olas tienen un código para hablarse entre ellas.
Años atrás vi algo parecido en las plantas de la selva de Puerto Rico.
Ahora tengo una nueva idea para una segunda estrofa, las olas, la tercera
serán las nubes y claros. La noche es apocalíptica, amenaza tormenta,
y la luna es tan brillante que ciega.
Me
siento artista. Sé que para ser artista hay que vivir como tal y hay
que estar de pié. Las cosas me llaman la atención. El horizonte lo atraigo
con la mente y se mece en mi ombligo. Viajo astralmente. Todo el cosmos
está dentro de mí, y a la vez todo esta protegido con amor por el universo.
Me siento incorpóreo.
Volvemos
a casa antes de que amanezca. La experiencia ha sido agotadora. Tenemos
el cerebro machacado. Soy incapaz, por respeto, de cortar un tomate.
Echamos un kiki y las cosas vuelven a ser como antes. Ya no tienen alma,
ni mensaje, ya no brillan y son feas. Ella me acusa de que la culpa
la tengo yo por correrme tan rápido. Bajamos, bajamos, bajamos...
Aquellos
días escribo Conversaciones encubiertas, Toma una flor, Sentimiento
Wagneriano, Ay que gustito pa mis orejas, Lecciones de vuelo en horas
de concierto... y musico un poema de Eva: No voy a ser yo quién te lo
explique. Tras años sin hacer canciones me siento seguro ante el papel
en blanco. Ella también esta escribiendo y nos pasamos el día entre
sexo y trabajo. Sexo y trabajo, sexo y trabajo.
Volvemos
a Madrid, ya tengo un proyecto nuevo , son apenas seis nuevas canciones,
pero quiero empezar a cantarlas ya. Solicito actuar un día a la semana
en el local donde canta mi admirado Javier Krahe. Trato de seguir su
estela : actuar durante el invierno en locales pequeños y tomarme el
verano de vacaciones.
El
primer día de actuación acudo con una guitarra acústica a la que he
metido una pastilla por el agujero y que cada vez que me muevo hace
un ruido espantoso. Por otro lado ignoro la existencia de algo tan rústico
como el afinador. No recuerdo los acordes, y para cada canción necesito
el triple de tiempo. La frase más celebrada fue: Perdón que no me sepa
las canciones pero es que os estaba telefoneando para que vinierais.
Gran ovación. La gente no puede entender como yo solito me estoy arrojando
así a los leones. No saben que mi voluntad es de acero y mi vergüenza
nula. No saben que estoy realizando un ejercicio de Work in progress
y que he empezado a caminar. Por primera vez empiezo a vislumbrar el
final del tunel.
El
repertorio engorda y hay que hacer una banda. Llamo a Cesar Araque,
antiguo batería de Toreros, y le propongo grabar una maqueta en su estudio.
Hacemos una banda entre él, Pájaro Juárez a la guitarra, y Peter Oteo
al bajo. La maqueta es presentada en todas las compañías y nadie nos
ficha. Hay algo peor que ser un desconocido y es ser un conocido al
que ya le han roto la tarjeta de visita.
Nos
vamos a Burgos y después de una actuación donde la gente no ha entendido
ni uno solo de los textos de mis canciones cierro el chiringuito. Despido
a la banda y me voy de vacaciones a Sarajevo (¿?). Allí escribo Todas
las personas son iguales, canción antirracista, y Soy un hombre feo,
sobre la desigualdad de oportunidades de aquellos seres escasitos de
glamour.
Sigo
actuando en bares y gracias a Caiga quien caiga consigo relanzar mi
nombre y empiezo a actuar en salas mejores e incluso en teatros, pero
las discográficas siguen sin aparecer.
Santiago
Segura, Javier Krahe, El Gran Wyoming, Carlos Faemino, Pepín Tre, Carlos
Díaz, Paco Salazar y un servividor para servivirle a usted, creamos
18 Chulos records, y nos ponemos a producir nuestros propios discos.
Grabamos a Krahe, a Diego El Cigala, la Antolojía de Wyoming y Reverendo,
y ahora por fin mi primer disco en solitario.
La
producción ha corrido a cargo de Javier López de Guereña (López) productor
del primer disco de Los Toreros, al que por poco matamos a disgustos
entonces, y al que después de echar del grupo le he cogido mucho cariño
y no guardo rencor. El ha llamado a los músicos que creía, ha escrito
los arreglos en casi todos los casos y ha dirigido el trabajo. Sé que
se ha dado entero.
El
resultado es ACEITUNAS Y ESTRELLAS. Un disco sincero pero irónico, alucinado
pero coherente, musical pero sin perderle la cara a la teatralidad.
Un disco que después de escucharlo entero percibí que tiene filosofía
propia: haz lo que te de la gana y quédate a gusto.
ACEITUNAS Y ESTRELLAS de cabo a rabo:
SOY UN HOMBRE FEO
Esta
es una canción que sirve como declaración de principios. La música está
al servicio de la narración y cometeremos cualquier salvajada con tal
de que el sentido del texto aflore. Los ocho músicos tocamos en directo.
Solo se postgrabó el coro de "feo" y "hola".
CONVERSACIONES ENCUBIERTAS.
Diógenes,
el cínico, estaría orgulloso de esta canción. Una canción que nos señala
a la Naturaleza como emisora de La Ley del Mundo. El tempo fue capturado
de una grabación en solitario y todos los músicos tocaron encima.
TODAS LAS PERSONAS SON IGUALES.
Federico
Lechner se empeño en cambiar los estilos de cada estrofa de la canción
que en realidad es como aparece al final. El resultado oscila entre:
hemos tirado la canción a la basura o es una genialidad pero no hay
quien la baile. Fede es un hombre joven y no podíamos dejarle con las
ganas.
EN AQUEL AMANECER
López
estaba convencido de que de la misma manera que los rapers secuencian
rifs y sonidos de otros discos, nosotros podíamos robar arreglos de
música clásica interpretadas por las grandes orquestas. Nunca me pude
imaginar que Bach, Bizet o Beethoven habían escrito eso para nosotros.
SENTIMIENTO WAGNERIANO
Santi
Ibaretxe con la sola ayuda de su voz arregló y metió todos los instrumentos
de una orquesta wagneriana (la más grande de todas). Luego yo, en una
sola pista, hice lo que pude. Tenía que haber solicitado tres, como
los tres tenores....
LA CHICA DEL CARTEL DE SOPA DE ESTRELLAS
Paseaba
con David Byrne por Nueva York cuando me contó que en su último disco
hay una canción de un tipo que se enamora de las chicas de las revistas.
Yo le conté mi cuento del tipo que hablaba con las chicas de los carteles
y él me dijo que si lo hacía canción sería muy larga y parecería de
Bob Dylan. Y efectivamente, no solo lo parece, si no que aparece el
propio Bob Dylan. Para crear el crescendo de la historia, López fue
subiendo medio tono en cada estrofa.
QUE HICISTE AYER
No
me gustaba ninguno de los arreglos que me propusieron para esta canción.
Asi que dejamos la maqueta orientativa que grabe para los músicos. Con
perdón.
MI QUERIDA BEATRIZ
Esta
canción se nos quedaba corta así que metimos a Santiago Segura (siempre
quiso cantar en el disco, aquí le he dejado hacer de cura, la próxima
vez ya veremos) , pero seguía siendo corta. Repetimos digitalmente la
primera estrofa con otra letra. Pero ahora había tres estribillos iguales
(como el primero) lo cual era demasiado. Así que decidí darle un giro
brutal rescribiendo los estribillos. Wyoming dice que ahora es "carbonelismo
puro".
EL ULTIMO MONO DE LA NASA
Esta
canción (que está en el último disco de los Toreros) siempre quise grabarla
a guitarra y voz. Me he vuelto a quedar con las ganas. El teclado de
Piccolini (autor de la música) viajó en un disquete a través del océano.
Santi Ibarretxe y la guitarra-reloj de arena de López acabaron de arreglarlo.
EL BLUESMAN
Otra
canción en la que no se repitió la voz de la maqueta. Aprovecharon los
músicos que estaba mirando para otro sitio y metieron los instrumentos.
Menos mal que mi querido Pepe Begines, a volapié, le dio el sentido
canción-chistorrete echándole esa grasia que él rebosa. Detalle: la
percusión está hecha con un abanico.
CORRIENTE ALTERNA
La
única canción del disco de otro autor, en este caso Leo Masliah, uruguayo
él. En directo prácticamente la recito y funciona, pero para el disco
era sosa. Aprovechamos que estaban Javier Ruibal y Tito Alcedo en Madrid
y los liamos para hacer esta rumba imposible, Diego El Cigala jaleó,
toco palmas e hizo la voz de la portera. Para hacerlo todo en un par
de horas no está nada mal.
LA NANA
Construida
encima de la maqueta, no se regrabó la voz. Los instrumentos realizan
el prodigio de acoplarse a mí magistralmente. Este es un mérito y un
exceso de confianza por el que le estoy muy agradecido a López ( lo
habitual es que uno vaya a cantar sus canciones y ni siquiera las reconozca).
Esta vez y en este disco, no. Gracias López.
|