Hola a todos
Desde
que empecé a cantar, allá por 1962 en el paritorio del
hospital Mora de Cádiz, siempre deseé grabar un disco
en directo. Y mucho más cuando ya de profesional pasábamos
horas y horas dándole vueltas a una canción, como si fuera
una tortilla, para encontrarle el sonido apropiado de ella misma para
disco, como si disco y directo fueran dos cosas distintas. Lo son, pero
de lo que se trata es de no volverse loco.
Qué
quieres que te diga? A mí el estudio me parece un a lata. El
hecho de poder repetir y repetir hace que nos pasemos el día
repitiendo y repitiendo, y haces una toma, y otra, y otra, y descubres
que te gusta más el principio de la segunda pero el final de
la cuarta y mira a ver si podemos hacer otra toma que sea como el principio
de la segunda pero con el cuerpo de la de tercera y el timbre de la
primera, con el ritmo de la quinta, sin perder la perspectiva de la
sexta.
Este
disco está enteramente grabado en directo en el teatro principal
de Barcelona. Estuvimos todo un mes haciendo actuaciones, ensayos pagados
digamos, y la última semana se grabó. No he retocado nada
de mi voz, sé que pasaron por el estudio las alimañas
a reforzar coros por decisión del productor, pero yo no volví
a escuchar el disco hasta que estaba ya mezclado.
Cuando
actúas delante de un público de pago te pasa algo que
no te pasa cuando estas delante de uno de esos micrófonos de
precio astronáutico que hay en los estudios. Unos micros cojonudos,
tan buenos que no puedes balancearte, ni bailar, que hay que proteger
con un colador o con una media, colocar verticalmente y perpendicular
a tu boca, no alterar la distancia, cuidar que las pes y las bes no
golpeen directamente en el diafragma del ingenio pues le saltan los
cascos al técnico..., etcétera, etcétera. En directo
estás en alas de la impronta, y el gesto del público te
da el color de la voz. Y no puedes cantar por quer sí. Tienes
que sentir las canciones, meterte en ellas, ser honesto en su interpretación,
en una palabra: transmitir.
Ustedes
no me creerán pero soy bastante tímido y necesito esconderme
en el escenario. ¿Y donde? Dentro de las canciones. Las canciones
son como guaridas donde con un poco de imaginación mudas tu piel
y te disfrazas de otra cosa. Vives lo que está diciendo el texto
y desapareces tú como ente cuestionable. Las quejas, si las hay,
van al protagonista de cada canción, al personaje ficticio, al
cantautor plasta, al reivindicativo, al irónico, tierno, salvaje,
alucinado, o delirante, que cada canción alberga.
¿Entonces
usted no es sincero cuando canta? Pues sí. Muy sincero. Lo que
pasa es que uno esta hecho de trozos de su padre, de su madre y de sus
circunstancias. Uno es como un Monstruo de Frankenstein y hay que unir
todas las piezas para descubrir quien es en realidad el que canta. Quizás
los artistas lo que hacen con sus creaciones es ahorrarse unas cuantas
sesiones de psicoanálisis.
Rock
and roll alimaña es un guiño o un homenaje al mítico
Rock and roll animal tambien grabado en directo por Lou Reed. Es un
disco que todavía se oye con entusiasmo y que está dentro
de los grandes discos jamás grabados. Espero que este también
lo sea, claro. Por ahora solo hay algo en lo que aventajamos a aquel.
El numero de canciones. El de Lou tiene siete y el nuestro quince.
En
este disco hay canciones de Los toreros muertos de las que no me he
podido desprender. Son “mi agüita amarilla” “Manolito”
“A tu casa” y “Hoy es domingo”. Temas de mi
anterior disco “ conversaciones encubiertas” “La nana”
“Dime mamá por qué papá mató al bluesman”
y versiones diferentes de“Todas las personas son iguales”
y “corriente alterna” cuatro temas inéditos “Amanecer
zulú” “No voy a ser yo quien te lo explique”
Televisión” y “La madre” y para terminar una
versión del clásico “My way” grabado a nuestra
manera. Espero que lo disfrutéis. Una abrazo.
Vuestro:
Pablo Carbonell
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