| "Una
persona desnuda tiene
todo lo que hace falta para componer canciones. Cantas la melodía
con tus cuerdas vocales y vas memorizando las palabras. No se
trata de una novela. Piensas una frase y la vas recordando. Redondeas
las ideas mientras te acompañas con el ritmo de las palmas o golpeando
sobre los muslos"
17
de junio de 1978, Aeropuerto de Barajas. Ariel Rot, Alejo Stivel,
Julián Infante, Felipe Lipe y Manolo Iglesias de Tequila,
el grupo del momento, la banda de rock más importante de España,
esperan entre bromas a su personaje favorito, su colaborador infalible,
su otro miembro invisible, su alma remota, que acaba de aterrizar
en el vuelo procedente de Buenos Aires.
Sergio
Makaroff se une en un abrazo al quinteto que en unas cuantas
horas ya está sobre el escenario de la Plaza de Toros de Málaga,
después de la actuación de Iceberg. El recién llegado flipa
con el azul del Mediterráneo, con el olor a jazmín que envuelve
el sonido de aquellas canciones de rocanrol, con todo ese mogollón
de basca que llena el coso y corea al unísono sus propias canciones.
"Estaban cantando mis canciones. No me lo podía creer. Acababa
de aterrrizar... Pensé: si esto no es una buena señal..."
Hacia
el quinto álbum en 20 años...
Meses
después... El mago Miguel Ángel Arenas Capi - quien iría descubriendo
cada cierto tiempo a Pecos, Mecano, Alejandro Sanz... -
conoció a Sergio en el local de ensayo de Tequila. No lo dudó.
Costeó una maqueta a Sergio con la actitud generosa de Pecos,
recién fichados por CBS.
"Pedro
me prestó su guitarra y grabé unos cuantos temas. Fuimos a CBS,
me hicieron cantar y me contrataron. Después Gay Mercader se convirtió
en mi manager y -ya en Barcelona- conocí a Lydia Delgado, que
en unos años sería la madre de mi hija. Todo lo que iba a ser
mi vida se definió a los pocos meses de venir a España.
Experimenté infinidad de altibajos, aventuras, desventuras, compañías
discográficas, Epic, Ariola, PDI, el contrato con EMI para escribirles
canciones, Dro, ahora 18 Chulos... Si las juntas a las dos compañías
con las que ya había grabado en Argentina... son muchos cambios.
Desde
que grabé La Buena Vida (1987) para PDI hasta mi retorno con Un
Hombre Feo pasaron casi diez años, años oscuros en los que componía,
seguía con la música pero vivía de otras cosas, más por obligación
que por deseo. Periodista, creativo publicitario, escribiente
de biografías para compañías discográficas, programador de actuaciones
en un club de jazz.... Ya había perdido toda esperanza de ganarme
la vida como músico profesional"
Makaroff
polifacético...
Un
hombre Feo devolvió la confianza a Sergio Makaroff.
Era el regreso de los buenos tiempos. No solo se afianzaba como
compositor e intérprete sino que su perfil mediático se ampliaba
para abarcar las labores de periodista radiofónico, colaborador
de El País y otros medios escritos y personaje habitual en tertulias
y polémicas de la tele.
En
octubre de 2000 Andreu Buenafuente, la estrella televisiva
de Cataluña, Valencia y Baleares, fichó a Sergio como artista
total: humorista, charlista y trovador cotidiano. "En La
Cosa Nostra de TV3 improvisaba un diálogo con Andreu y luego
cantaba una canción compuesta especialmente para el programa.
Todo en vivo". Después de casi 24 años viviendo en Barcelona,
Sergio pasea con su bicicleta y la gente lo reconoce y lo saluda.
"Es agradable, sí, sobre todo porque no se forman incómodas
aglomeraciones cuando aparco la bici y entro a comprar al supermercado".
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