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Un
día apareció Pablo Carbonell por la oficina de Carlos
Díaz (director de “18 chulos”) con la propuesta de
hacer un homenaje al Krahe. Como Pablo es muy trabajador y entusiasta,
traía un proyecto bastante elaborado, con su lista de canciones,
cantantes y todo. “Javier no va a querer saber nada de esto”,
dije; “pues entonces que no se entere” fue la respuesta
de Carlos. (Carlos tendría que haber sido guitarrista pero dado
su carácter pasional e impaciente, enfocó su creatividad
potenciando la de otros artistas. Así que se convirtió
en “manager” y se rodeó de personajes francamente
creativos y un tanto extravagantes con los que -como tenía una
iniciativa volcánica y una enorme habilidad para los negocios-
hasta le fue bien. Y como todo le iba bien y no sabía estarse
quieto, embaucó a unos cuantos más y fundó una
casa de discos ruinosa, “18 Chulos”, para tener algo de
qué ocuparse).
De
modo que, tras recibir la unánime aprobación de sus vehementes
socios, el disco se puso inmediatamente en marcha. Una voz sensata nos
puso los pies en la tierra: siendo Javier accionista de los Chulos no
se le podía ocultar el proyecto. El soufflé se vino abajo.
Carlos, impaciente y pasional que no inconstante, tardó un año
en encontrar el argumento: Krahe era, en efecto socio, pero los demás
sumaban la mayoría. Asunto concluido y todo el mundo en marcha:
listas de canciones, llamadas, fechas…
Sin
avisar, Carlos que se desvivía por nosotros, “sus”
artistas, se nos murió al borde de la navidad del año
pasado. Con la congoja y el estupor en la cara de todos, fue en su mismo
entierro cuando todos los implicados (a Javier lo entretuvimos con cualquier
triquiñuela) nos reunimos y se decidió que éste,
su último empeño, se llevaría a cabo: Ya veremos
qué pasa después, pero lo del Krahe se termina.
En
efecto, mantuvimos a Javier en la ignorancia aunque pronto empezó
a sospechar (es muy astuto) y acabó como los presidentes del
gobierno y otros altos políticos enterándose (no de todo,
afortunadamente) por la prensa.
“18
Chulos” y todos los que generosamente han contribuido a este homenaje
desde muchos campos tienen como admirable objetivo ensanchar el campo
de admiradores de este gran artista que es Javier Krahe. Sus músicos
nos conformamos con aparecer en el Guiness por arrancarle una lagrimita,
si es que tiene corazón.
Por
Carlos Díaz nos embarcamos en esta aventura, a Carlos se lo dedicamos.
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